La nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán comenzó a trasladarse con fuerza a los mercados este domingo 19 de julio, provocando caídas en varias bolsas del Golfo y renovando las preocupaciones sobre inflación, tasas de interés y suministro energético mundial.

El índice bursátil de Qatar retrocedió 1.5%, presionado por una caída de 3% en Qatar National Bank, el mayor banco de la región por activos. Qatar Gas Transport también perdió 2% en una jornada marcada por el temor a una prolongación de los ataques.

En otros mercados regionales, la bolsa de Baréin cayó 1.2% y la de Kuwait retrocedió 0.4%, mientras el principal índice de Egipto perdió 0.7%. Arabia Saudita cerró prácticamente sin cambios, aunque Saudi Aramco avanzó 0.6%.

El movimiento de los mercados ocurre mientras Estados Unidos confirma una octava noche consecutiva de ataques contra Irán y los países del Golfo enfrentan nuevos misiles y drones iraníes. Kuwait informó nuevas intercepciones y Baréin activó sus defensas aéreas, profundizando la percepción de riesgo regional.

La energía permanece en el centro de la preocupación. Los precios del petróleo subieron más de 4% el viernes y alcanzaron su nivel más alto en más de un mes. Una interrupción prolongada de las rutas de exportación podría presionar nuevamente los costos globales de combustible, transporte y producción.

Arabia Saudita ha respondido al riesgo sobre el estrecho de Ormuz desviando más del 70% de sus exportaciones habituales de crudo hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Los embarques desde ese puerto han promediado cerca de cuatro millones de barriles diarios en semanas recientes, frente a aproximadamente 973,000 barriles diarios un año antes.

Para Puerto Rico, una escalada sostenida en el precio del petróleo tiene un impacto particularmente sensible por la dependencia de la isla de combustibles importados y por el efecto que los costos energéticos y de transporte pueden tener sobre mercancías, electricidad y actividad empresarial.

Los inversionistas observan además el riesgo de que un nuevo aumento de la energía alimente la inflación y obligue a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo. Esa combinación podría encarecer financiamientos, reducir liquidez y frenar decisiones de inversión a nivel internacional.

La reacción de este domingo muestra que el conflicto ya no se limita al frente militar. La presión sobre bolsas, petróleo y rutas marítimas convierte la guerra en una amenaza económica con capacidad de alcanzar rápidamente mercados muy alejados del Golfo.