Una propuesta federal para exigir clases únicamente en inglés en los centros Head Start ha generado reacciones encontradas entre familias y educadores de Puerto Rico.
La iniciativa forma parte de cambios a los estándares del programa propuestos en agosto por la administración de Donald Trump. Todavía no es una norma definitiva.
En Puerto Rico operan más de 700 centros Head Start que atienden a unos 25,000 niños de familias de bajos ingresos.
Según datos federales citados por Associated Press, el 99% de los niños inscritos procede de hogares donde se habla español.
Eddie Torres Vázquez, de la Asociación de Amigos de Head Start, advirtió que menos del 10% de los maestros domina el inglés y pidió una exención para Puerto Rico.
La Asociación de Padres de Head Start expresó preocupación por la comunicación de los menores, la participación de sus familias y la identidad cultural.
Otros padres ven beneficios en aprender inglés desde la infancia por las oportunidades educativas y laborales que podría ofrecer.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos defendió la preparación en inglés y aclaró que la propuesta permitiría comunicarse con las familias en su idioma.
Educadores advirtieron sobre gastos de materiales, capacitación y contratación. La decisión final sigue pendiente mientras se evalúan comentarios públicos.