La gobernadora Jenniffer González declaró este miércoles 27 de mayo de 2026 un estado de emergencia para atender el avance de la erosión costera en la zona norte de Puerto Rico.

La orden ejecutiva busca acelerar proyectos de protección para comunidades vulnerables, infraestructura pública y recursos naturales afectados por el deterioro de la costa.

Según la información divulgada por Associated Press, el gobierno identificó como factores principales el aumento del nivel del mar, marejadas, tormentas y otros fenómenos que han intensificado la pérdida de costa en distintos municipios.

Uno de los puntos más sensibles mencionados es Loíza, donde residentes han sido evacuados y segmentos de asfalto en carreteras costeras han caído al océano tras fuertes marejadas.

La decisión llega pocos días antes del inicio oficial de la temporada de huracanes del Atlántico, que comienza el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre.

El impacto económico y social de la erosión costera puede ser considerable. Carreteras, viviendas, comercios, hospederías, servicios públicos y proyectos turísticos ubicados cerca del litoral quedan expuestos cuando la línea costera retrocede.

Para empresarios e inversionistas, la emergencia también abre una discusión sobre permisos, seguros, valoración de propiedades, infraestructura resiliente y planificación territorial en zonas costeras.

El gobierno indicó que la orden permitirá mover con mayor rapidez proyectos de mitigación, aunque el costo total de las obras todavía no ha sido determinado.

La emergencia coloca nuevamente sobre la mesa la necesidad de integrar desarrollo económico, protección ambiental e infraestructura resiliente en las comunidades costeras de Puerto Rico.