Puerto Rico comenzará este viernes 7 de agosto un programa de racionamiento de agua que dejará a decenas de miles de clientes sin servicio durante períodos de 48 horas, en respuesta al deterioro acelerado de las reservas provocado por una sequía que ya afecta a gran parte de la isla.
La primera fase impactará a siete municipios abastecidos por el embalse Carraízo: San Juan, Carolina, Trujillo Alto, Loíza, Canóvanas, Gurabo y Juncos. Las zonas afectadas serán divididas en dos grupos que alternarán períodos de 48 horas con servicio y 48 horas sin agua.
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados informó que el esquema se mantendrá al menos hasta finales de agosto, aunque la duración definitiva dependerá de la evolución de los niveles de los embalses y de la lluvia. La gobernadora Jenniffer González reconoció que no existe todavía una fecha cierta para poner fin al racionamiento.
La medida llega después de que San Juan registrara el julio más seco desde que existen registros de largo plazo para la capital. Datos citados por Reuters a partir del Monitor de Sequía de Estados Unidos indican que cerca del 68% de Puerto Rico experimenta algún nivel de sequía, mientras Carraízo se encuentra en niveles considerados críticos.
El panorama meteorológico tampoco apunta a una recuperación rápida. Las proyecciones de la NOAA citadas por Reuters sitúan por encima de 70% la probabilidad de lluvia por debajo de lo normal y temperaturas superiores a lo normal entre agosto y octubre, un escenario que podría mantener presión sobre las fuentes de agua durante los próximos meses.
La AAA desplegará camiones cisterna en las comunidades afectadas, con prioridad para hospitales, instalaciones de cuidado prolongado y otros servicios esenciales. La corporación pública también pidió a los clientes limitar usos no esenciales del agua durante las horas en que tengan servicio.
Las autoridades recomendaron hervir el agua durante al menos tres minutos cuando el servicio sea restablecido, como medida preventiva ante la posibilidad de contaminación asociada a las interrupciones y a la pérdida de presión en las tuberías.
La crisis ocurre además sobre una infraestructura que ya enfrentaba interrupciones recurrentes antes de la declaración formal del racionamiento. AP había documentado esta semana que más de 180,000 clientes quedarían sujetos al esquema rotativo y que varias comunidades llevaban meses denunciando problemas de suministro.
La gobernadora atribuyó la emergencia a las condiciones climáticas y advirtió que el escenario puede empeorar. El inicio del racionamiento convierte ahora la sequía en una restricción directa y programada sobre el servicio de agua para una parte importante del área metropolitana y municipios del este, mientras la AAA vigila diariamente el comportamiento de Carraízo y las demás fuentes de abasto.