Cuatro organizaciones sindicales reclamaron este miércoles 12 de agosto al Departamento de Educación que ajuste los horarios de las escuelas públicas afectadas por el racionamiento de agua, al advertir que la combinación de interrupciones del servicio, calor y problemas de infraestructura está creando condiciones difíciles para estudiantes y empleados.

La petición fue presentada por el Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores y Trabajadoras, la Federación de Maestros de Puerto Rico, la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación y el Comité Timón de Padres y Madres de Educación Especial.

Los grupos sostienen que varios planteles enfrentan simultáneamente falta de agua y salones sin aire acondicionado funcional. Según los reclamos divulgados por El Nuevo Día, existen escuelas que cuentan con equipos de climatización, pero no han podido conectarlos por limitaciones de la infraestructura eléctrica.

La preocupación ocurre mientras distintos municipios permanecen bajo medidas de racionamiento debido a la sequía. Los sindicatos argumentan que mantener jornadas regulares en planteles con restricciones de agua puede complicar la higiene, el uso de baños y las condiciones de trabajo durante períodos de temperaturas elevadas.

El reclamo incluye además cuestionamientos por la reducción de personal. Las organizaciones señalaron que alrededor de 600 guardias de seguridad contratados mediante Genesis Security y unos 1,200 conserjes del Departamento de Educación dejaron sus puestos como consecuencia de recortes presupuestarios.

Los representantes sindicales advirtieron que una menor cantidad de conserjes puede tener un impacto particularmente sensible durante una emergencia de agua, cuando la limpieza de baños, salones y áreas comunes requiere mayor coordinación. También expresaron preocupación por la seguridad de los planteles ante la reducción de guardias.

El secretario de Educación, Eliezer Ramos Parés, respondió que las decisiones de la agencia buscan proteger la educación y el bienestar de los estudiantes. Indicó que el Departamento planifica aumentar nuevamente la plantilla de trabajadores de mantenimiento y adquirir e instalar cisternas para mitigar los efectos del racionamiento en las escuelas.

Ramos Parés reconoció que la agencia enfrenta limitaciones fiscales que pueden afectar la velocidad con la que atiende algunas necesidades. A las preocupaciones se suma la incertidumbre sobre unos 4,000 asistentes de servicio T1 que trabajan con estudiantes de Educación Especial y cuyos acuerdos culminan en octubre.

El planteamiento sindical coloca ahora al Departamento de Educación ante la necesidad de evaluar escuela por escuela cómo las interrupciones de agua afectan la operación diaria. La controversia combina la emergencia por sequía con asuntos de infraestructura, presupuesto, mantenimiento y disponibilidad de personal en el inicio del nuevo año escolar.