El embalse Carraízo volvió a registrar una reducción en sus reservas de agua este jueves y se ubicó a apenas 57 centímetros del nivel establecido para entrar en fase de control, en momentos en que Puerto Rico continúa enfrentando condiciones de sequía y presión sobre sus abastos.
Según el informe diario de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), el embalse descendió seis centímetros durante las últimas 24 horas y se situó en 37.57 metros. La fase de control comienza cuando el nivel alcanza los 37.00 metros.
Carraízo es una de las fuentes de agua potable más importantes del área metropolitana. El embalse abastece aproximadamente a 179,387 clientes en San Juan, Trujillo Alto, Canóvanas, Carolina, Juncos y Gurabo, por lo que sus movimientos son observados de cerca durante periodos de baja precipitación.
El descenso no fue aislado. Otros 13 embalses también reportaron reducciones durante el último informe, incluyendo La Plata, Toa Vaca, Río Blanco, Fajardo, Patillas, Guineo, Garzas, Guayo, Loco, Dos Bocas y Cerrillos. Cuatro embalses registraron aumentos y Matrullas permaneció sin cambios.
El acercamiento de Carraízo a la fase de control ocurre después de semanas de fluctuaciones y medidas de manejo por parte de la AAA. A mediados de agosto, aumentos temporeros en el nivel habían abierto la posibilidad de aliviar restricciones si el cuerpo de agua lograba recuperar suficiente reserva.
La nueva tendencia descendente obliga a mantener la atención sobre las lluvias y el consumo. La entrada a una fase de control no significa por sí sola que comenzará inmediatamente un nuevo esquema de racionamiento, pero sí activa un nivel de vigilancia operacional más estricto sobre el embalse.
La evolución de Carraízo durante los próximos días dependerá principalmente de la precipitación sobre la cuenca del Río Grande de Loíza y del ritmo de extracción para atender la demanda de los municipios que dependen del sistema.