La presidenta de LUMA Energy, Janisse Quiñones, advirtió este jueves que el sistema eléctrico de Puerto Rico continúa operando sin la reserva mínima de generación necesaria durante las horas de mayor demanda, una condición que aumenta el riesgo de relevos de carga cuando alguna unidad de generación sale de servicio.

Quiñones sostuvo que durante los cinco meses que lleva al frente del operador de transmisión y distribución no ha tenido un solo día en el que el sistema cuente con la reserva mínima requerida durante las horas pico. Según explicó, esa falta de margen operacional limita la capacidad de responder cuando se produce una avería o aumenta inesperadamente la demanda.

La advertencia surge mientras el Gobierno enfrenta las consecuencias de la cancelación del contrato de generación de emergencia con Power Expectations, un acuerdo de casi $6,000 millones que había sido concebido para añadir capacidad disponible al sistema eléctrico.

Aunque LUMA no participó en esa contratación, Quiñones señaló que cualquier retraso en la entrada de generación adicional afecta directamente la planificación operacional de la red. Explicó que el operador puede distribuir la energía disponible, pero no puede compensar por sí mismo un déficit de generación.

La ejecutiva indicó que sistemas solares con baterías aportan alrededor de 100 megavatios a la red en determinados momentos, pero sostuvo que ese recurso no elimina la necesidad de contar con suficiente capacidad convencional y reservas para responder a las horas de mayor consumo.

La falta de reserva mínima es uno de los factores que puede provocar apagones selectivos o relevos de carga. En un sistema con margen adecuado, una unidad puede salir de operación sin que necesariamente sea necesario desconectar clientes; cuando la reserva es insuficiente, el impacto puede trasladarse rápidamente al servicio.

La cancelación de Power Expectations se produjo después de que la Junta de Supervisión Fiscal ordenara detener el acuerdo en medio de cuestionamientos sobre el proceso contractual. El asunto continúa bajo escrutinio y ha generado investigaciones y señalamientos sobre la manera en que se evaluó y manejó la contratación.

Más allá de esa controversia, la advertencia de LUMA pone el foco en el problema estructural: Puerto Rico sigue necesitando generación suficiente y una reserva operacional estable para reducir el riesgo de interrupciones durante los periodos de mayor demanda.