La sequía extrema se intensificó con rapidez en Puerto Rico y ya cubre el 33.31% del territorio, casi el doble del 17.02% registrado una semana antes, según la actualización publicada este jueves por el Monitor de Sequía de los Estados Unidos.
El aumento representa 16.29 puntos porcentuales en apenas una semana y amplía la presión sobre los abastos de agua, los ríos y el sector agrícola. El informe también sitúa el 62.86% de Puerto Rico bajo sequía severa y el 73.38% bajo sequía moderada.
De acuerdo con el Monitor de Sequía, el deterioro se concentra tanto en la parte oriental de la isla como en el suroeste. Entre los municipios con sectores clasificados bajo sequía extrema figuran Culebra, Vieques, Cabo Rojo, Lajas, Guánica, Yauco, Guayanilla, Peñuelas, Ponce, Juana Díaz, Villalba, Coamo, Santa Isabel, Salinas, Aibonito, Yabucoa, Humacao, Las Piedras, Naguabo, Ceiba, Fajardo, Luquillo, Río Grande, Canóvanas, Carolina, Trujillo Alto, Caguas, Gurabo, San Lorenzo, Juncos y Sabana Grande.
El informe estima que más de 3.06 millones de personas viven actualmente en zonas con algún nivel de sequía. En algunas áreas, el déficit acumulado de lluvia fluctúa entre 12 y 16 pulgadas, mientras varios ríos presentan caudales excepcionalmente bajos.
El deterioro ocurre en momentos en que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados continúa vigilando de cerca los niveles de sus embalses. Este jueves, Carraízo descendió a 37.57 metros, quedando a solo 57 centímetros del nivel de fase de control, mientras La Plata también enfrenta presión sobre sus reservas y una avería en una de sus bombas principales.
La nueva clasificación confirma que la crisis de agua no se limita a un solo embalse. La expansión de la sequía extrema afecta simultáneamente cuencas hidrográficas, agricultura, disponibilidad de agua superficial y subterránea y la capacidad de los sistemas públicos para sostener el servicio durante un periodo prolongado de poca lluvia.
El Monitor de Sequía de Estados Unidos se actualiza semanalmente y utiliza múltiples indicadores, incluyendo precipitación, humedad del suelo, niveles de corrientes y observaciones de campo. La evolución de las próximas semanas dependerá de la llegada de lluvias significativas capaces de revertir los déficits acumulados.