El Senado de Puerto Rico aprobó este lunes una resolución concurrente que solicita formalmente al Congreso y al presidente de Estados Unidos que admitan a Puerto Rico como el estado número 51 de la Unión.
La medida, impulsada por la mayoría legislativa del Partido Nuevo Progresista, busca convertir en una petición institucional el reclamo de estadidad y ejercer presión sobre las autoridades federales para que actúen sobre el estatus político de la isla.
La aprobación ocurre en un escenario en el que el tema del estatus continúa generando posiciones encontradas entre los partidos políticos puertorriqueños. Los defensores de la estadidad sostienen que los resultados electorales recientes respaldan una petición de admisión, mientras sectores opositores cuestionan la interpretación y el alcance de esos resultados.
Una resolución de la Legislatura de Puerto Rico no puede por sí sola convertir a la isla en un estado. La admisión de un nuevo estado requiere acción del Congreso de Estados Unidos y la aprobación de legislación federal correspondiente.
Con el aval del Senado, la petición se suma a los esfuerzos políticos dirigidos a mantener el asunto del estatus en la agenda de Washington. El próximo paso dependerá de cualquier acción que decidan tomar el Congreso y la administración federal ante el planteamiento formal de Puerto Rico.


