El comisionado residente Pablo José Hernández presentó legislación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos para ordenar un estudio federal sobre el potencial de la energía geotérmica en Puerto Rico.
La medida busca que el Servicio Geológico de Estados Unidos identifique recursos geotérmicos potencialmente viables en la isla y produzca información científica que permita evaluar si esta fuente puede incorporarse de forma segura a la matriz energética.
Hernández sostuvo que Puerto Rico paga demasiado por un sistema eléctrico que continúa siendo inestable y planteó que estudiar alternativas locales podría ayudar a reducir la dependencia de combustibles importados y, eventualmente, los costos energéticos.
El proyecto cuenta con el respaldo del congresista republicano Nick Begich, de Alaska, lo que le da apoyo bipartidista en la Cámara federal en momentos en que el debate energético sigue ocupando un lugar central en Puerto Rico.
De aprobarse, el Servicio Geológico tendría que identificar posibles recursos, crear mapas detallados de las zonas donde el desarrollo geotérmico podría ser viable y evaluar impactos sobre aguas subterráneas y riesgos sísmicos.
La legislación también exige considerar la vulnerabilidad de los acuíferos y las zonas de terreno cársico, elementos particularmente importantes en una isla donde los recursos de agua subterránea y la estabilidad geológica requieren protección.
Hernández enfatizó que la propuesta no autoriza la construcción de proyectos geotérmicos. Su propósito es obtener datos científicos que permitan determinar primero si esta tecnología constituye una alternativa real y segura para Puerto Rico.
La energía geotérmica aprovecha el calor del interior de la Tierra mediante perforaciones y puede utilizarse para producir electricidad de manera continua, aunque su desarrollo requiere estudios técnicos por posibles efectos ambientales y sísmicos.
Si la medida se convierte en ley, el Servicio Geológico deberá presentar sus resultados al Congreso dentro de un año, creando una base técnica para futuras decisiones sobre política energética y posibles inversiones.
La propuesta surge mientras Puerto Rico continúa buscando nuevas fuentes de generación y alternativas que permitan fortalecer un sistema eléctrico marcado por altos costos, dependencia de combustibles importados e interrupciones frecuentes.


