Puerto Rico enfrenta un posible abismo fiscal de cerca de $3,700 millones anuales en Medicaid a partir del 1 de octubre de 2027 si el Congreso no aprueba una nueva asignación para sostener el nivel actual de financiamiento del programa.

El presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara federal, Brett Guthrie, reconoció este martes que la mayoría republicana todavía no ha encontrado una solución para reautorizar los fondos especiales destinados a la isla.

El asunto tiene consecuencias directas para el sistema de salud puertorriqueño porque Medicaid financia en gran medida el Plan Vital, que presta servicios a aproximadamente 1.2 millones de personas en Puerto Rico.

La fecha crítica es el 1 de octubre de 2027. Sin acción congresional antes de ese momento, la aportación federal disminuiría en alrededor de $3,700 millones anuales, creando una brecha de gran magnitud para financiar la cubierta médica de la población beneficiaria.

Guthrie expresó confianza en que el Congreso eventualmente encontrará una solución, pero admitió que esa solución todavía no existe. La declaración deja abierta la incertidumbre sobre cuándo se presentará una propuesta concreta y qué nivel de financiamiento recibiría Puerto Rico.

El modelo de financiamiento de Medicaid en la isla ha dependido históricamente de asignaciones federales especiales debido a las limitaciones que aplican a los territorios. Por ello, los vencimientos de fondos extraordinarios suelen generar negociaciones periódicas en Washington.

La discusión ocurre mientras la gobernadora Jenniffer González viaja a la capital federal para impulsar la continuidad de los fondos de Medicaid y dar seguimiento a otros asuntos federales relacionados con Puerto Rico.

Con más de un millón de residentes vinculados al Plan Vital, el desenlace de la negociación tendrá efectos sobre pacientes, proveedores médicos, hospitales y las finanzas públicas. El Congreso dispone de poco más de un año para evitar que la reducción programada entre en vigor.