La guerra entre Estados Unidos e Irán entró este domingo 19 de julio en una nueva fase de escalada después de que Washington completara una octava noche consecutiva de ataques contra objetivos iraníes, mientras aumentan las represalias de Teherán contra instalaciones y aliados estadounidenses en el Golfo.

El nuevo ciclo de ataques ocurre después de que dos militares estadounidenses murieran en Jordania y otro permaneciera desaparecido tras una ofensiva iraní. El balance elevó a 16 el número de miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos muertos desde el inicio de la guerra, según un recuento de Associated Press.

El Comando Central de Estados Unidos informó que la más reciente oleada de bombardeos fue ordenada por el presidente Donald Trump y estuvo dirigida contra instalaciones militares iraníes de vigilancia costera y defensa aérea. Washington sostiene que su objetivo es reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz y castigar a fuerzas de la Guardia Revolucionaria vinculadas al ataque en Jordania.

La respuesta iraní, sin embargo, se ha extendido a varios países de la región. Kuwait informó nuevas intercepciones de misiles y drones iraníes, mientras las defensas aéreas de Baréin también derribaron un ataque. Jordania ha enfrentado igualmente ataques vinculados a la ofensiva regional, aumentando la exposición de bases militares estadounidenses y de gobiernos aliados.

La escalada se produce después del colapso de un acuerdo interino de alto el fuego alcanzado aproximadamente un mes atrás. El deterioro del pacto ha reactivado el temor a una guerra abierta de mayor duración y a una ampliación del conflicto hacia infraestructura energética, puertos y rutas comerciales esenciales.

La dimensión económica es inmediata. El estrecho de Ormuz continúa siendo el punto más sensible de la crisis porque por esa vía circula una parte significativa del petróleo y gas exportado desde el Golfo. Arabia Saudita ha desviado más del 70% de sus exportaciones habituales de crudo hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, como respuesta al deterioro de la seguridad marítima.

La nueva ofensiva también coincide con crecientes señales de tensión en los mercados. El petróleo subió más de 4% el viernes hasta alcanzar su nivel más alto en más de un mes, mientras los inversionistas evalúan el riesgo de nuevas interrupciones en el suministro energético y de un repunte de la inflación mundial.

Estados Unidos sostiene que sus ataques buscan proteger a sus fuerzas y la navegación comercial, mientras Irán ha advertido que responderá a una mayor escalada. La combinación de bajas militares estadounidenses, ataques contra países del Golfo y presión sobre las rutas energéticas convierte esta nueva fase del conflicto en una de las más delicadas desde el inicio de la guerra.