Rusia lanzó este domingo 19 de julio uno de sus mayores ataques balísticos recientes contra Kyiv y otras ciudades ucranianas, dejando muertos, decenas de heridos y una nueva demostración de las limitaciones que enfrenta Ucrania para interceptar misiles de alta velocidad.
Según Reuters, las fuerzas rusas dispararon 41 misiles contra Kyiv durante la ofensiva. El presidente Volodymyr Zelenskiy informó que las defensas ucranianas lograron interceptar 18 de ellos, además de 108 de los 125 drones lanzados durante la misma oleada.
El ataque provocó daños en edificios residenciales, almacenes, oficinas, un supermercado y otras estructuras en varios distritos de la capital. Las autoridades ucranianas informaron además de víctimas en otras regiones alcanzadas por ataques rusos durante la jornada.
Associated Press reportó al menos seis muertes en Kyiv y otras ciudades como resultado de ataques con misiles balísticos, drones y bombas guiadas. En Kharkiv, un ataque dejó varios muertos y numerosos heridos, mientras otras regiones también registraron daños y víctimas.
La magnitud de la ofensiva volvió a poner en evidencia la escasez de sistemas Patriot y otros medios de defensa capaces de interceptar misiles balísticos. Ucrania depende en gran medida de equipos de fabricación estadounidense para proteger sus principales ciudades de este tipo de ataques.
Zelenskiy ha insistido en acelerar la entrega de sistemas y municiones de defensa aérea. El gobierno ucraniano también ha señalado que existe un acuerdo político con Estados Unidos para avanzar hacia la producción local de misiles Patriot, aunque el despliegue de esa capacidad requerirá tiempo.
La ofensiva rusa ocurrió mientras Ucrania intensifica sus propios ataques contra infraestructura militar y energética en territorio ruso. Durante las últimas jornadas, fuerzas ucranianas han atacado depósitos de combustible, instalaciones logísticas y terminales vinculadas al transporte de petróleo.
Uno de esos ataques afectó operaciones en una terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio en el mar Negro, añadiendo una dimensión económica a la escalada. Kyiv sostiene que golpear infraestructura energética rusa busca reducir los recursos disponibles para sostener la guerra.
El ataque de este domingo demuestra que la guerra continúa entrando en una fase de ataques cada vez más profundos contra infraestructura urbana, militar y energética. La capacidad de Ucrania para mantener protegida a Kyiv dependerá en buena medida de la disponibilidad de interceptores y de la velocidad con la que sus aliados puedan reforzar sus defensas.