La confrontación entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este martes 8 de septiembre y durante la madrugada del miércoles 9, con ataques contra petroleros, buques y una base estadounidense que elevan el riesgo para la navegación y el suministro energético en el Golfo.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó la destrucción de cinco petroleros vinculados a Irán en el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Washington presentó la operación como respuesta a dos intentos recientes de la Guardia Revolucionaria iraní de atacar un buque de guerra estadounidense.
Los cinco buques identificados por Estados Unidos fueron Derya, Kaviz, Charminar, Horizon 1 y Riesco. El Derya fue alcanzado cerca de la isla de Jarg, un punto estratégico para las exportaciones petroleras iraníes, mientras los otros cuatro fueron atacados en el golfo de Omán. CENTCOM indicó que las tripulaciones recibieron instrucciones de abandonar las embarcaciones antes de que fueran inutilizadas.
Irán respondió ampliando sus amenazas y operaciones militares. La Guardia Revolucionaria lanzó misiles contra una base militar estadounidense cerca de Al Azraq, en Jordania, y anunció ataques contra embarcaciones en la región. Autoridades jordanas informaron que sus defensas interceptaron 18 de los 20 misiles dirigidos hacia su territorio y que no se reportaron víctimas.
Teherán también amenazó con atacar petroleros de Kuwait y Baréin, dos aliados de Washington, y pidió a las tripulaciones abandonar los puertos de ambos países. La advertencia amplía el riesgo de que la confrontación alcance infraestructura y embarcaciones de terceros países en una de las zonas marítimas más importantes del mundo.
La escalada ocurre alrededor del estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio mundial de petróleo y gas. Reuters reportó que el deterioro de la seguridad y las interrupciones al tráfico marítimo han llevado los precios del petróleo cerca de los $100 por barril, aumentando la preocupación por nuevos impactos sobre inflación, transporte y energía.
Estados Unidos intensificó simultáneamente la presión económica. El Departamento del Tesoro anunció sanciones contra más de dos docenas de entidades vinculadas al sector de aviación iraní, como parte de una campaña destinada a reducir los canales financieros y logísticos disponibles para Teherán.
La dimensión regional también se amplió con ataques de los hutíes respaldados por Irán contra ciudades e infraestructura de Arabia Saudita. Los ataques dejaron decenas de heridos y aumentaron la preocupación de que el conflicto vuelva a involucrar directamente a otros productores petroleros del Golfo.
Para Puerto Rico, una nueva escalada en Ormuz tiene implicaciones económicas por la dependencia de combustibles importados y por el potencial traslado de mayores costos energéticos a la electricidad, transportación y mercancías. La evolución del tráfico marítimo y del precio internacional del crudo será una de las principales variables a observar mientras continúan los ataques.


